DANZA

Estreno de la CND en Punta's en el Teatro de la Zarzuela

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A las 20:10 se encendían las luces del Teatro de la Zarzuela de Madrid, entre los aplausos de un público abundante y deseoso de ver el regreso a los escenarios de las zapatillas clásicas que durante la última y larga temporada de bagaje que esta Compañía Nacional de Danza tiene, habían quedado relegadas al olvido, comienzan a sonar los primeros acordes de la Orquesta de la Comunidad de Madrid ORCAM dirigida por Marzio Conti...

Tras el telón que se abre en la tarde del viernes iniciando un programa que continuará hasta el próximo 24 de Junio, un panel con edificios neoyorkinos anuncia la primera de las piezas que podremos disfrutar en estos días:


Who cares?

Coreografía de George Balanchine, una de las personalidades más destacadas del ballet estadounidense y uno de los fundadores del estilo neoclásico. Creador además del método que lleva su nombre, Balanchine es una de las figuras capitales del ballet del s.XX. El estreno de esta pieza se remonta a 1970 cuando Gershwin le pide desplazarse a Hollywood para trabajar con él, planes de crear la música para la película “Goldwyn`s Follies” de Samuel Godwyn que se frustraron con la repentina muerte de éste último. Balanchine aprovechó para realizar esta pieza coreográfica y presentarla con un éxito tal que en su haber cuenta con una de las mayores distinciones que Nueva York otorga de forma individual a aquéllos que contribuyen a la vida intelectual y cultural de la ciudad, la Medalla Handel.

Hoy, tras un acuerdo con la Fundación George Balanchine, montada siguiendo los servicios técnicos y estilísticos de este estilo patentado y producidos por la Fundación, llega hasta nuestros escenarios. Esta pieza que ya pudimos ver en la Gala de presentación de la CND el pasado mes de marzo en el Teatro Real de Madrid, mejora notablemente hoy gracias al esfuerzo y el trabajo visible que los bailarines que la defienden.


1_yun

La primera de ellas en salir al escenario, puntas de brillante raso a los pies, es Seh Yun Kim. Una bailarina que hoy se alza con el papel de solista, tras haberlo sido antes en el Ballet de Zurich y en el Ballet Universal de Seúl, Korea, país del que es originaria. Destaca la pulcritud con la que ejecuta los movimientos, en un juego en el que nos permite ver el correcto uso de este calzado clásico. La bailarina goza de una afinada flexibilidad y unos cuidados empeines. En su segunda intervención en la pieza, ahora acompañada, la música le va como anillo al dedo porque acentúa la ligereza y fuerza de esta mujer de destacadas líneas, que es capaz de resolver rápidas diagonales y manéges (composiciones de piruetas conducidas en círculo).


2_conjeaud

Para que las vayan conociendo, la segunda bailarina en orden de aparición es Noëllie Conjeaud. Con diez años comenzó a formarse como profesional en la escuela de danza de la Ópera Nacional de París, en 2005 fue contratada por la Ópera Nacional de Burdeos, tres años después formaba parte de Los Grandes Ballets Canadienses de Montreal, en 2011 se unió al Scottish Ballet y hace cosa de unos meses (Septiembre de 2012) aterriza en la CND. De ella destaca la rapidez y la fuerza de los saltos que es capaz de batir hasta tres veces en el aire resultando complicados pasos no aptos para cualquier bailarina (entrechat six).


2_pina

Con Noëllie aparece Anthony Pina, un bailarín de origen americano que comenzó bailando en el Ballet de Boston con 8 años  y después de su paso por Canadá siempre en continua formación también en Septiembre se incorporaba a la Compañía Nacional española. Su estudio está por tanto muy vinculado al estilo de esta pieza, pero los acabados de sus ejecuciones guardan la perfección de una escuela francesa que potencia la figura hoy de su director artístico, José Carlos Martínez. Cuando se trata de salir a bailar sólo, Pina nos regala piruetas acabadas en cuarta, saltos en forma de Grand Jetés En Tournant e incluso los siempre complicados Tour en l’air acabados claro está en quinta. Su elegancia prima sobre el escenario.


2_munoz

Tenemos que esperar un poco más para ver salir a escena a la primera de las españolas, Natalia Muñoz. Esta madrileña se encuentra hoy como en casa, tras haberse graduado en el Conservatorio en 2002 emigró a Berlín para continuar allí con su carrera profesional y hoy, diez años después regresa a su ciudad natal para aportar su destreza a una Compañía que despega con fuerza. Y lo hace, vaya que si lo hace, cuando tiene que salir sola a defender esta maravillosa pieza de Balanchine y ejecuta diagonales de grandes saltos, Grand Jetté en attitude, y algún que otro giro de esos que a la gente siempre aplaude y disfruta viendo, los Fouettés, más diagonales de piruetas dobles y sencillas. No hemos podido hoy hablar con ella, pero seguro que Natalia Muñoz en las tablas del Teatro de la Zarzuela se encuentra hoy como en casa.



Tres Preludios

Es el momento ahora de disfrutar de una de las coreografías que descubrí con esta Compañía hace meses y que más llamó mi atención. 

La orquesta descansa ahora. Sobre el escenario un piano y una barra de ballet en la que los bailarines enfundados en maillots nude y zapatillas de punta maquilladas para fundirse con el tono de la piel, comienzan una clase. Sólo hace falta ver sus portes para saber que estamos ante una pareja de baile de las grandes, son las estrellas invitadas en esta ocasión por la CND.

Ella, Lucía Lacarra, originaria de Zumaia (Guipúzcoa) es una de las grandes estrellas que este país ha cedido al mundo de la danza. Después de formarse en la Escuela de Víctor Ullate desplegó su carrera profesional por Marsella, San Francisco y en 2002 aterriza en Munich. Allí es hoy solista. En su haber cuenta con el Premio Nacional de Danza (2005), es la única española que ha conseguido el Premio Nijinsky (200), considerado como el Óscar de la danza, y tiene también el Bernois de Danza (2003).

Él, Marlon Dino, bailarín de origen albano que ha formado parte de importantes ballets: el de Tirana (Albania), Ginebra, Baviera, y Munich. Donde conoce a Lucía y comienza con ella una nueva etapa personal y profesional. 

Sobre el escenario español hoy despliegan una cuidada coreografía en la que él y ella se funden en una clase de ballet repleta de sentimientos, los que inundan dentro y fuera del linóleo a estos portentosos bailarines. Nos sumergimos en la pieza con la música, las interminables piernas de Lucía centran las miradas, serían el foco de toda atención de no ser por la presencia de unos empeines que se me antoja complicado se puedan estirar más, o por el imponente perfil griego de su compañero que nos hace también envidiarla un poco más. 

Cuando la clase se traslada al centro, sin la barra de calentamiento, ya estamos totalmente rendidos ante la perfección de ella y enamorados también por la de él. Forman una pareja perfecta, él la maneja con destreza absoluta y ella responde con su volatilidad y efímero cuerpo dejándose llevar en enrevesados portés. 







Herman Schmerman

La tercera obra coincide en número en ser el tercer trabajo que Wililam Forsythe, bailarín y coreógrafo estadounidense (uno de los más importantes de nuestros días) director también de la compañía que lleva su nombre, cedió a la Compañía Nacional de Danza. Llamativa ahora la puesta en escena, con un elenco de siete bailarines encargados de afrontar un "paso a cinco" y posteriormente un "paso a dos", los que componen esta pieza. 

Ataviadas ellas con maillot negro, a pierna descubierta, y las puntas hoy protagonistas crean todos en su conjunto un rápido juego de figuras, movimientos y muchos saltos. El sonido del calzado sobre el linóleo vuelve a formar ya parte rotunda de esta renovada compañía. 

En palabras del propio Forsythe, "Este ballet no significa nada. Es una pieza de danza muy divertida". Algo que una que escribe corrobora, especialmente en el final del mismo, así como arriesgada en su composición estilística que además introduce nuevos estilos en esta compañía que hoy se vuelca en cultivar la danza en todos sus ámbitos y tendencias coreográficas. 



Paso a Dos de La Dama de las Camelias

Originalmente "La Dama de las Camelias" es una obra literaria de Alejandro Dumas (hijo), inspirado en una historia real que el escritor vivió al enamorarse de una joven cortesana parisina Marie Dupliessis, quien había mantenido por su parte distintas relaciones con reconocidos personajes de la vida social de la época. De toque Realista fue una de las primeras obras que formaron parte de su transición al Romanticismo y ha servido de inspiración en otras artes, de ella nace la Ópera La Traviata de Giuseppe Verdi. Los personajes principales se esconden bajo los nombres de Margarita Gautier y Armando Duval. En el repertorio de hoy los representan los bailarines invitados, Lucía Lacarra y Marlon Dino

El repertorio clásico, romántico, queda incluido con esta pieza adaptada al ballet por John Neumeier y que tiene tantos toques dramáticos acrecentados por una música sublime de Frédéric Chopin

Éste es el momento en el que una ha de reconocer que por mucho que intente transmitirle las emociones a costa de la escritura y narración de cada coreografía, el ballet y la danza alcanzan aquí un trance donde el amor, la pasión y el peligro sólo puede entenderse disfrutando en persona de ellos. 


Sonatas





Poco queda por decir del hoy director artístico de esta Compañía Nacional de Danza. José Carlos Martínez es ese bailarín talentoso que ha cautivado a medio mundo alzándose en su día como bailarín estrella del Ballet de la Ópera de París, discípulo de Nureyev, invitado por los más prestigiosos ballets entre los que destaca el del Teatro Bolshói de Moscú, con un sinfín de premios de danza, nombrado "Commandeur" del Orden de las Artes y  Letras por el Ministerio de Cultura francés... y también un estupendo coreógrafo como viene a demostrar con esta coreografía. 

Arropado por el mayor despliegue de bailarines, 18, con todos ellos ha querido contar para inaugurar su creación. Cada uno de ellos representa un instrumento musical porque la pieza parte de un profundo estudio previo que Martínez ha realizado de la partitura musical de Scarlatti y Soler. 

Cada bailarín interpreta su propia partitura en forma de coreografía y nos permite ver el duro trabajo en el que esta formación de danza está inmersa y en la que todos cuentan, todos participan y todos harán juntos crecer una disciplina que, como lo padecieron antes las zapatillas de puntas, tantas veces queda relegada al olvido y supremacía que ha de tener en nuestra Cultura. 

      

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