DANZA, BALLET

Conversaciones con Tamara Rojo: "El ENB es una compañía pequeña, de aspiraciones muy grandes"

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El aclamado paso del English National Ballet ha hecho posible tener cerca a otra institución de la danza, su directora y primera bailarina, Tamara Rojo. En una charla de 70min de duración la española nos desgrana los entresijos de esta compañía, así como las otras muchas inquietudes surgidas a tenor del encuentro: cómo compagina ambas tareas, qué busca hoy en las audiciones de su ballet y también su temida retirada. 


- Encuentro con Tamara Rojo, Domingo 27 de Abril, Teatros del Canal - 

Con una puntualidad que no hace sino recordarnos que esta española tiene ya mucho de excelsa educación británica, Tamara Rojo acude a su cita, y es la tercera que acontece esta semana desde el escenario de la Sala Roja de los Teatros del Canal. Aparece risueña, relajada y con la tranquilidad de, a falta de una última función que tendrá lugar esa misma noche, saberse querida por el público español habiéndoles a ellos ofrecido lo mejor de su compañía, el English National Ballet

Se deshace por un instante de los hábitos de Medora, papel que ha interpretado estos días, y ataviada ahora con atuendo y calzado bastante distinto al que nos tiene acostumbrados comienza una distraída conversación con una antigua compañera de profesión (hija a su vez de pródigos maestros), Elna Matamoro. 


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Antes de comenzar a desgranar tal coloquio, cabe decir que el encuentro ha sido posible gracias a la cortesía del British Council y a los Teatros del Canal. También que días antes estos últimos tuvieron que trasladar la celebración del acto a tan amplia sala, debido otra vez a la profusa respuesta de los muchos espectadores que han querido arropar en cada momento a la española. Por si aún hubiera duda alguna de que en España hay anhelo de ballet y cuando tienen la gentileza de visitarnos, pese a las dificultades con las que se encuentran para ello, la acogida es abrumadora. 


- El Corsario, su primera producción en el ENB -

Empieza así hablándonos de su llegada como directora al English National Ballet, una compañía que conoce bien pues en ella alcanzó el estatus de bailarina principal. Doce años después de su marcha, en septiembre de 2012, aterriza con un empeño mucho mayor: el de actuar y dirigir a esta prestigiosa casa de bailarines con todo el tesón y exigencia que a ella le caracterizan. 

En plena crisis, resalta Tamara Rojo, comienza su andadura con la competición por las subvenciones con las otras cuatro compañías de importancia que conviven en el país. Le toca elegir también con qué obra dará comienzo todo y, debido a los requerimientos del elenco artístico en el que abundan brillantes varones, se decanta por "El Corsario". Es además un ballet emocionante que permite un estilo muy libre, asegura, tanto que cada bailarín es capaz de desarrollar su personaje viviendo la escena narrativa de la historia con una peculiaridad que lo hace único y diferente cada vez. 



Cuando nos habla del trabajo que hay detrás de esta producción -desde la creación y contratación del decorado recuperando el arte de pintar los telones a mano, al trabajo urgente con uno de los diseñadores de vestuario más prolíficos de Hollywood, Bob Ringwood (Troya, Alien, Batman, etc.)- surgen los primeros atisbos de que su papel hoy como directora lo asume con el mismo rigor con el que se ha convertido en tan sobresaliente bailarina. 


- <<El ENB es una compañía pequeña, de aspiraciones muy grandes>> -

El English National Ballet es una reconocida institución inglesa que como tal, goza de enorme cariño entre el público nacional. Cuenta con el histórico prestigio de llevar la danza a todos los rincones del país, arraigando de esta forma la disciplina del ballet en la cultura inglesa. Está tan ligado a ella que su presencia es incuestionable. E, insiste Tamara Rojo, para ello ha sido crucial el apoyo de las instituciones. 

El funcionamiento del ENB se hace así posible gracias a los 14 millones de € anuales que conforman su presupuesto. De ellos, 6 llegan vía financiación pública, otros 6 millones se consiguen gracias a las ventas en taquilla y el resto (alrededor de 2 millones de €), son obra y gracia de los sponsor privados. 


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Trascendente esta última parte ya que, nos relata hoy la directora de la compañía nacional inglesa, cuando llegó el momento de acercarse a patrocinadores españoles para hacer posible la consecuente gira por nuestro país, todas las empresas respondieron con una rotunda negativa. Ante lo cual, afirma Rojo, <<el paso por España (Madrid, Granada, Peralada) ha sido sólo posible por su incansable insistencia y asumiendo por parte del propio ENB la pérdida de dinero>>. 

Sin embargo, esto no ocurre en Inglaterra, donde las empresas están totalmente concienciadas con la importancia de la cultura para la sociedad, es parte de su responsabilidad social. Hay además mucho mecenazgo y patrocinio, porque existe ese entendimiento de que patrocinar a una compañía así es un sinónimo de prestigio para ellos. 
Por otra parte, de la subvención estatal se extrae el compromiso que la institución también tiene para con la sociedad, y es por esto por lo que trabajan mano a mano con el parkinson, actividades para niños, etc. 

<<El ENB es una compañía pequeña, de aspiraciones muy grandes>>, prosigue Rojo. Haber formado parte antes de ella le permitió hacerse con el puesto que hoy ostenta. Ella sola sabía cuánto podía llegar a conseguir, conocía todas las partes de esta casa y no dudó en dar el giro necesario una vez aterrizó allí.


- <<Lo más duro son las cenas>> -

Cenar con patrocinadores y mecenas forma parte ahora de sus nuevas tareas diarias y, no resulta sencillo cuando tu jornada empieza a las 8.30 de la mañana con un entrenador técnico, para después reunirte con tu secretaria, continuando con dos horas y media de clase y un largo encierro en la oficina que se prolonga durante toda la tarde. Sin embargo, de su entrada como directora del ENB hace ya más de año y medio, y es evidente que está más que familiarizada con las muchas responsabilidades asumidas. 

El seguir siendo bailarina lejos de complicarlo todo más, le permite estar en sintonía y conocer a todos y cada uno de los otros bailarines que conforman la institución, destaca. Es, a su vez, una seña más de que Tamara está pendiente de absolutamente todo: al tomar clase con el resto de la compañía puede discernir quiénes se toman los ensayos en serio, quiénes tienen la capacidad de aportar a los coreógrafos, etc. También ha hecho posible que los primeros cambios a realizar con su llegada hayan sido en favor de estos: empezando por un buen suelo y terminando por la consecución de patrocinio privado para invertir en fisioterapeutas, nutricionistas y un holgado equipo médico. Rojo se ha traído a su propio equipo artístico, trabaja así con los maestros y repetidores que ha tenido oportunidad de conocer por todo el mundo. 


- <<Coser puntas me desespera>>-

Como era de esperar en esta nueva etapa, ha habido cosas que sí que han sufrido los límites de tanto ajetreo. La española se reconoce como una persona sumamente inquieta y, entre todo el papeleo, presupuestos y toda lectura relativa a su actual desempeño, las novelas han quedado relegadas a un tercer plano. 

De lo que esta empírea bailarina no se ha sin embargo librado, ha sido de la agotadora tarea de coserse sus propias puntas. Utiliza 5 pares cada semana y eso le lleva una hora aproximada también semanal (que actualmente ha logrado reducir a 45min) empleada en el consabido trabajo preparatorio que tal calzado requiere. Sólo la visita de su progenitora le libra de una de la que sigue siendo su labor más odiada como bailarina. 


- <<La técnica me la dio España, la Cultura me la dio Reino Unido>>-

Cuando llega el turno de preguntas, comienzan las siempre consabidas comparaciones... Más adelante tocará alabar el gustoso camino que recién ha tomado la CND bajo la dirección de José Carlos Martínez, pero antes, se interesa una de las asistentes al encuentro por el exilio de los bailarines y por la existencia o no de una identidad propia nacional (española) en el mundo de la danza. 


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Tamara Rojo con Fernando Bufalá
Desde el punto de vista estilístico, contesta rotunda Tamara Rojo, no existe una estética muy concreta porque tampoco existe una escuela como tal. Lo que  a su vez hace que la enseñanza que se recibe en España sea mucho más adaptable. 

Es importante resaltar en este sentido y ser conscientes de la magnitud de la figura de Lola de Ávila, creadora de una escuela y de una forma de enseñanza que a su vez ha dado lugar a una generación de grandes maestros técnicos (Víctor Ullate, Carmina, etc.), repercutiendo en otra no menos importante generación de bailarines que ha dado nuestro país. 

Si por algo se caracterizan los bailarines españoles hoy, siempre a juicio de la entrevistada, es por su enorme técnica, por el inconmensurable amor por la danza que desprenden y por lo anteriormente citado, su capacidad de adaptación a otros estilos y escuelas. En este sentido, hay que ver lo positivo de ser alguien que llegue desde fuera en hacerlo como un adulto, con la capacidad analítica y el conocimiento de causa debido. En su caso está claro: "La técnica me la dio España, la cultura me la dio Reino Unido".

La gran oportunidad de España reside también ahí, insiste Tamara, en que aún estamos a tiempo de crear un estilo que suponga un compendio de lo mejor de todos y cada uno de los ya creados. 


-<<En un bailarín busco su fuerza y su técnica>>-

Tengan claro que, cualquier bailarín que se acerque a este renovado English National Ballet bajo la premisa de buscar trabajo, quedará inmediatamente descartado. Las exigencias de esta directora son tales que, pese a buscar en ellos su enorme fuerza y gran técnica, ha de saber por qué quiere formar parte de esta prestigiosa e histórica institución y conocerla bien. 

La cultura es algo que para Tamara Rojo no pasa desapercibido y, por ello, no quiere miembros ni compañeros que aterricen en su compañía cuales "zombies" de la danza. 


- Retirada -

Raro era que no saliera una pregunta que apuntara en esta dirección, pese a que a muchos nos de cada vez más pavor realizarla, y ante la posibilidad de que vaya asomando una contestación que no queramos oír. Cierto es que Tamara Rojo está muy cerca de sumar 40 primaveras y como en todo deporte de élite, pues el ballet no deja de tener gran parte de ello, todo tiene un límite. 

Si bien no titubea a la hora de afirmar (evidencia de que no es la primera vez que se enfrenta a tal interrogante) que no andará muy lejos, Rojo asegura que no depende de ella. Se producirá cuando no sea capaz de bailar mejor, dependerá del cúmulo de lesiones que comienza a existir, de la intensidad del dolor que la vaya invadiendo al bailar y, hoy más que nunca, de la proyección e interés por crear espectáculos. Y sí, es posible que no se prolongue demasiado. 

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Pero de momento disfrutemos del presente, porque lo que estos días es una realidad empírica es que tenemos Tamara Rojo para largo. ¡Gracias!

      

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